Hoy viernes se nos ha presentado el borrador del proyecto de Ley por la que se regula la atención a la diversidad y el bienestar del alumnado en el ámbito educativo no universitario. A principios de la próxima semana se nos remitirá el documento.
Se trata de una norma marco, por lo que no entra en procedimientos concretos, ratios o modelos de informes, cuestiones que deberán desarrollarse posteriormente mediante decretos y normativa específica.
Entre las principales novedades planteadas por la Consejería, destacan las siguientes:
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Nuevo enfoque en la valoración del alumnado, más contextual y ecológico, atendiendo no solo a las características individuales, sino también al entorno educativo, familiar y social.
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Nuevo modelo de aulas enclave, incorporando la modalidad de escolarización combinada: el alumnado podrá compartir parte de su jornada en el aula ordinaria y parte en la unidad de educación especial.
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Se mantienen los Centros de Educación Especial (CEE), pero asumirán además funciones como centros de apoyo y recursos para los centros ordinarios de su zona.
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Nuevos perfiles profesionales en los CEE, entre ellos terapia ocupacional, que también podrá prestar apoyo a otros centros de la zona, y previsión de personal sanitario.
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La memoria económica que acompaña al proyecto —aunque no forma parte del articulado de la Ley— contempla un importante incremento de las necesidades de personal.
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Adaptación progresiva de las infraestructuras educativas a las nuevas necesidades de atención a la diversidad.
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Desaparición de los actuales COAEP dentro de la nueva reorganización del sistema de orientación y apoyo.
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Garantía de igualdad en el acceso a los servicios complementarios para el alumnado con necesidades específicas.
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Creación de un Plan de Bienestar Digital.
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Creación de una Comisión Permanente de coordinación entre Educación, Sanidad y Bienestar Social, para avanzar hacia una respuesta verdaderamente conjunta.
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Formación obligatoria del profesorado en atención a la diversidad y bienestar.
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Compromiso de agilizar y simplificar los protocolos, reduciendo burocracia y facilitando una respuesta más rápida.
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Se contempla la posibilidad de una intervención inmediata cuando las necesidades del alumnado lo requieran, incluso antes de disponer de determinados informes, evitando que la burocracia retrase la atención.
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Mayor acompañamiento a las familias durante todo el proceso.
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Reconocimiento expreso de la insularidad y de las dificultades específicas que genera en el acceso a recursos y profesionales.
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Creación de un Observatorio externo de Atención a la Diversidad, encargado de evaluar, supervisar datos, estudiar necesidades y asesorar sobre el funcionamiento del sistema.
La Ley tendrá que ir acompañada del correspondiente desarrollo normativo. Está previsto que el Decreto de Convivencia y Bienestar pueda publicarse en septiembre, incluyendo también la creación de un Observatorio de Convivencia Escolar. Tras la aprobación de la Ley deberán desarrollarse además el nuevo Decreto de Atención a la Diversidad y el Decreto de Orientación.
Desde ANPE haremos aportaciones concretas una vez tengamos el borrador, adicionales a las que hemos ido presentando en los últimos quince meses gracias al trabajo de nuestra comisión La diversidad que suma.
Hemos insistido en la necesidad de que se establezca un calendario claro y concreto de implantación de las medidas incluidas en la norma.